lunes, 23 de junio de 2008

Para vivir (alejandro fernandez)

Que dificil es refugiarse del dolor

Cuando se muere cada noche de desamor

Que dificil es dibujar ausencias de ti,

Soñando con las sombras de ese tiempo feliz...

Que dificil es escapar a mi soledad

Y a tantas ilusiones que no volverán

Sólo huellas de del ayer sólo trazos de un querer

Al verte tan lejana y fria se muere el alma mia

Para olvidar me falta tiempo

Para llorar me sobra vida

y no habrá dolor más grande

Que no volverte a ver

Para esperar me falta fuerza...

Para intentar me sobra fe...

Y se escapa de mis manos

La mujer que tanto amo....

Para volver me sobran ganas...

Para aceptar me falta el alma...

Y se escapa entre las sombras

Quien me diera su luz

Me queda tanto para darte...

Mi corazón, mi juventud

Pero a pesar de lo que tengo

Para vivir me faltas tú

Que dificil es aceptar que ya no estarás

Y quedo en el desierto de mi soledad

Sólo huellas del ayer, sólo trazos de un querer

Al verte tan lejana y fría se muere el alma mía...


paso muchas penas escuchando esto
me duele pensar que
cada palabra...
cada letra...
encaja en mi perfil
cosas que deje ir....

domingo, 22 de junio de 2008

Sí en esa clara luz...

Si en esa clara luz pura y serena,
y el grave movimiento del corazón altivo gobernado,
para mi amarga pena
puede caber un breve sentimiento,
y haber un corto espacio reservado,
los ojos del cuidado,
Célida mía,
con piedad revuelve al mal que tú hiciste,
y a esta vida tan triste
que poco a poco en muerte se resuelve,
que así iré satisfecho con haber declarándote mi pecho.
El blanco tuyo, que a la nieve precede en hielo,
y en blancura si tocare el ardiente Mongibelo
que en mis entrañas
puede hacer piadosa al áspide más dura,
y abrasar lo más húmedo del suelo,
no con tan presto vuelo la ligera paloma
en su elemento fuera suelta, y movida,
cuanto tú enternecida de mi excesiva pena,
y mi tormento.
Mas mi fortuna esquiva quiere
que sin favor, y amando viva.
No de aspereza ni desdén furioso en corazón helado,
ni de elevado espíritu pujante, soberbio, y desdeñoso,
de un alma altiva, y pecho levantado,
libre entereza, o condición constante,
nació la penetrante llaga,
que el pecho, y alma así me aprieta,
ni el rigor fuera parte,
para que de alguna arte jamás se viere a tanto mal sujeta,
que el desdén de la dama si en otro enciende,
apaga en mí su llama.
Nació mi mal de un amoroso trato,
sincero, afable, y puro, y un alma blanda de esperanzas llena,
de un conversable bastante a enternecer
el reino oscuro de los que gimen con eterna pena:
que lo que me condena a grave desventura,
y llanto eterno, es, que en esta jornada,
la triste alma engañada fue con halagos como niño tierno,
hasta tener la presa.
Testigos fueron tus serenos ojos,
y mano cristalina que del pecho arrancó mi amada prenda,
cuan sin pena,
y enojos a tu reverberante luz divina el alma se rindió,
y cuán sin contienda sacrificio,
y ofrenda hizo de sí con todo el resto junto:
y tú por mi descanso con rostro alegre,
y manso me ofreciste tu fe en el mismo punto.
Mas ella está ya muerta,
y en mí el amor, la fe, y alma despierta.
Más bien merezco mi tormento, y daño,
pues al primer encuentro sin hacer movimiento,
ni defensa, ni mirar que el engaño
estar pudiera solapado dentro,
tan fácilmente concedí en mi ofensa.
Mas no con tan inmensa furia
batiendo el ala por el aire hirió
el venéreo infante a aquel Dios arrogante,
que del arco, y carcaj hizo donaire,
cuanto la flecha de oro en mi alma estampó el nombre que adoro.
Allí quedó la libertad rendida,
y de ello satisfecho con tus blandas lisonjas
sustentaba esta cansada vida,
por quien voy a la muerte más derecho,
que al mar la tempestad terrible y brava:
de quien sin pena estaba libre,
y fuera del duro cautiverio,
y entregó la preciosa libertad,
a la odiosa sujeción, y poder de ajeno imperio,
mal vivirá sin gusto no viendo cosa que le venga al justo.
Quando me considero en este estado miserable,
afligido de tantos males, y pesares lleno,
confuso, y atajado, vergonzoso me hallo,
y muy corrido, no por el mal rabioso con que peno,
mas porque el tiempo bueno,
que en dulce libertad gocé algún día,
nunca tomé escarmiento del áspero tormento,
que a mil amantes padeciendo vía,
teniendo su acidente por gusto suyo, y fábula a la gente.
Y a mi pasar permite el cielo
que la pura experiencia venga a mostrar
en mi cabeza ejemplo, más nunca sin recelo
viví jamás desta cruel dolencia,
que si el principio con razón contemplo,
y el grave dolor templo,
hasta que cese la pasión un tanto,
en aquel punto mismo con el hondo abismo
se oyó de la corneja el triste canto:
y hacia el horizonte aullar las Ninfas sobre el alto monte.
Un helado temor fue por mis vena
s entrándose al momento,
y un pálido color al rostro vino,
mis fuerzas sentí ajenas,
y en los miembros un grave cortamiento,
un ardor en el pecho repentino:
porque de aquel divino,
y no pensado encuentro alborotada,
la sangre huyó luego al corazón,
y el fuego poseyó lo mejor en la estacada:
el resto frío helado quedó sin sangre atónito elevado.
Mas luego respirando poco a poco
volví a mi ser primero,
el aliento perdido recobrando contento,
y casi loco de un sospechoso gusto mal entero,
y en el cuerpo la carne palpitando:
de aquí fue mejorando por pocos días mi dichosa suerte,
mas luego desta gloria
se acabó la memoria en breve
espacio para larga muerte:
que en tu condición dura conocí tu aspereza,
y mi ventura...

Qué se dirán?

Que se dirán, amor, esas veredas
Que nos vieron pasar juntos del brazo
Que se dirán, amor,
hoy que nos queda Llevar
entre los dos nuestro fracaso.
Que se dirán, amor,
aquellos árboles
Que marcamos con tantos juramentos
Que se dirán si oyen nuestras voces
Discutiendo llevadas por el viento.
Que se dirán, amor,
esas estrellas
Que se dirán al ver nuestras querellas
Que se dirán,
ya sé... no dirán nada.
Amores tan deshechos como el nuestro
Se ven tantos, amor,
que por supuesto,
Las estrellas ya están... acostumbradas...

Rima

¿Que no hay alma?
¡Insensatos!
Yo la he visto: es de luz...
Se asoma a tus pupilas
cuando me miras tú.
¿Que no hay cielo?
¡Mentira!
¿Queréis verle? Aquí está.
Muestra, niña gentil,
ese rostro sin par,y que de oro lo bañe
el sol primaveral.
¿Que no hay Dios?
¡Qué blasfemia!
Yo he contemplado a Dios...
En aquel casto y puro
primer beso de amor,
cuando de nuestras almas
las nupcias consagró.
¿Que no hay infierno?
Sí, hay...
Cállate, corazón,
que esto bien, por desgracia,
lo sabemos tú y yo.

Triste, muy tristemente

Un día estaba yo triste, muy tristemente
viendo cómo caía el agua de una fuente;
era la noche dulce y plateada.
Lloraba la noche.
Suspiraba la noche.
Sollozaba la noche.
Y el crepúsculo en su suave amatista,
diluía la lágrima de un misterioso artista.
Y ese artista era yo, misterioso y gimiente,
que mezclaba mi alma al chorro de la fuente.

Cuando llegues a amar

Cuando llegues a amar, si no has amado,

sabrás que en este mundo

es el dolor más grande y más profundo

ser a un tiempo feliz y desgraciado.

El amor es un abismo

de luz y sombra, poesía y prosa,

y en donde se hace la más cara cosa

que es reír y llorar a un tiempo mismo.

Lo peor, lo más terrible,

es que vivir sin ella es imposible.

Voy a confiarte, amada

Voy a confiarte, amada,
uno de los secretos
que más me martirizan. Es el caso que
a las veces mi ceño
tiene en un punto mismo
de cólera y esplín los fruncimientos.
O callo como un mudo,
o charlo como un necio,
suplicando el discurso
de burlas, carcajadas y dicterios.
¿Que me miran? Agravio.
¿Me han hablado? Zahiero.
Medio loco de atar, medio sonámbulo,
con mi poco de cuerdo.
¡Cómo bailan en ronda y remolino,
por las cuatro paredes del cerebro
repicando a compás sus consonantes,
mil endiablados versos
que imitan, en sus cláusulas y ritmos,
las músicas macabras de los muertos!
¡Y cómo se atropellan,
para saltar a un tiempo,
las estrofas sombrías,
de vocablos sangrientos,
que me suele enseñar la musa pálida,
la triste musa de los días negros!
Yo soy así. ¡Qué se hace! ¡Boberías
de soñador neurótico y enfermo!
¿Quieres saber acaso
la causa del misterio?
Una estatua de carne
me envenenó al vida con sus besos.
Y tenía tus labios, lindos, rojos
y tenía tus ojos, grandes, bellos...

Siempre empezo a llover

Siempre empezó a llover,

en la mitad de la película,

la flor que te llevé tenía una araña

esperando entre los pétalos.

Creo que lo sabías

y que favoreciste la desgracia.

Siempre olvidé el paraguas

antes de ir a buscarte,

el restaurante estaba lleno

y voceaban la guerra en las esquinas.

Fui una letra de tango

para tu indiferente melodía.

miércoles, 18 de junio de 2008

Qué lástima...

De un tiempo acá,
no todo va muy bien...
Ya empiezan a faltarnos las palabras.
Nos falta que nos demos más amor,
Caricias con pasión,
miradas largas...
De un tiempo acá,
no todo va muy bien...
No creas que quiero hacer triste esta charla
Sólo quiero evitar ser yo después
quien tenga que decir,
que lástima...
No todo va como quieres, lo sé...
Perdóname que insista con lo mismo,
Pero es que entre tú y yo hay un abismo
Creo que tu amor y el mío no se llevan bien...
¡Que lástima!
Se nos murió el amor,
sólo queda el dolor del alma...
¡Que lástima!
Ya nada puedo hacer...
hoy tengo que entender
Que pude haber hecho más
Y hoy no nos queda más,
que lástima...

domingo, 15 de junio de 2008

Cómo quién pierde una estrella

Te quiero, lo digo como un lamento,
como un quejido que el viento
se lleva por donde quiera
te quiero, que pena haberte perdido
como quien pierde una estrella que se le va al infinito.
Aaay, quiero que se oiga mi llanto,
como me dolio perderte,
despues de quererte tanto.
Aay despues de quererla tanto,
diosito dame consuelo...
para sacarme de adentro,
esto que me esta matando....
te quiero, lo digo como un lamento,
como un quejido que el viento,
se lleva por donde quiera...
te quiero, que pena haberte perdido
como quien pierde una estrella...
que se le va al infinito...
Quiero que se oiga mi llanto,
y cómo me dolió perderte,
depués de quererla tanto...
ay! depués de quererla tanto...
Diosito dame consuelo,
para sacarla de adentro,
esto que me está matando, ay amor!....

jueves, 12 de junio de 2008

Impotencia.

Y qué impotencia ver al desamparado,
cuando miles de personas lo ignoran al caminar,
ver su rostro mutilado por la pena y el dolor,
mientras gordos nobles hacen lo que quieren.
¿y cómo detengo lo antimoral?
lo injusto de ver como una mujer llora por su hijo,
mientras el malvado salta sin ser percatado,
porque mi pueblo no tien el poder del juicio.
Tratar de cambiar el pensamiento,
desenfrenado augurio de malvados,
que gozan haciendo lo suyo
miesntras el justo grita de enojo e impotencia.
Y es un ciclo, puertas giratorias,
que saludan y despiden al acusado,
mientras sale y entra como el jefe del espacio,
y nadie denuncia eso, porque nadie castiga.
Mientras espero al de arriba que lo haga,
me pudro como un maldito fruto,
tomar justicia con mis manos,
haciéndolo con mis palabras.
Y denuncio al grande, acojo al pequeño,
pido perdon al desmaparado,
y escupo al desgraciado que se aprovecha,
porque de este mundo no saldrás bien parado.

Está de moda

Manuel era un sujeto atraído por el auge de la moda. Era de esas personas que compraba una vez a la semana todas las revistas que tenían que ver con la moda del momento y las vestimentas "in" de la temporada, llevándolo a vestirse con faldas escosesas y con otros trajes estrafalarios, que realmente por estar a la moda, no valían la pena colcárselos.
Un día, Manuel se encontraba desayunando mientras escuchaba la radio en su apartamento, cuando éste, escuha al locutor de radio decir- "Está de moda pegarse un tiro"-
Y antes de percatarse de que era el nombre de la última obra de Gabriel García Marquez, Manuel se suicida...

jueves, 5 de junio de 2008

Tiempo veloz

Tras el monótono amanecer,
veo nacer los rayos ondulantes.
semejan a tus brazos acercándose a mi cara,
y siento como me acarician.
Me impongo nuevamente otro objetivo diario:
no embriagarme con este amor.
Mi querida, el tiempo pasa,
mira la rapidez, debería haberme ido hace mucho.
Y aún me tienes atado,
viendote con mi cabeza apoyada en mis manos,
cada vez que te acercas a mí,
y río por dentro, se que nunca me iré.
Oh mi amor, evita dañarme más,
no me hagas sufrir,
dime que es lo que sientes,
quiero saber que piensas, que miras, que quieres.
Y mientras digo esto, sigo viendo al sol,
como ahora se posa arriba de mi cabeza.
Cómo gasto tanto tiempo pensando en ti?,
y aún me tienes acá, aturdido.
Que la luna y las estrellas caigan
si te tengo que dejar,
ambos sabemos que el tiempo pasa rápido
cuando se ama con el corazón.
Estando junto a tí,
sigo ansioso por verte cada vez más cerca mío
todo lo que necesito es tu hermoso ser,
y abrazarte antes de que me tenga que ir.
Así como los ríos van hacia al mar,
mi dulzura, tendré que dejarte,
el tiempo cada vez corre más rápido,
cada vez me comienza a alcanzar más.
Caminos solitarios me esperan,
algún día volveré,
y te encantará volver a esos tiempos de oro,
en que todo pasaba tan rápido.
Y mientras sigo hablando con mi mente,
estos malditos pensamientos.
veo como llega el ocaso,
y pronto se acaban las cosas.
Y pensar que el mundo no existía,
cuando eramos dos,
los minutos y las horas pasan cada vez más rapidas,
aún así cada vez me alejo de tí.
Perdona si tomé rumbos
que me alejaron del amor,
ya no hay regreso, el tiempo corre,
cada vez más rápido hasta encontrarnos una vez más.
Regresaré a tí,
de eso no coloques dudas,
ansío tenerte como ayer,
pero mientras hablo, el sol ya se escondió.
El tiempo pasa veloz ante mi mirada,
es otro día más sin tí,
un día menos para volver,
a esos tiempos dorados...en que te llamé amada.

domingo, 1 de junio de 2008

No tanto como ayer.

Los espirales distorsionados,
de mi alma perdida,
están protegidos por la privacidad de tu cariño,
que a la vez calma el desenfreno mental.
Es muy triste pensar
que por cada minuto que pasa,
te olvido un poco más.
la inconciencia es mi infidente.
Nunca vale recalcar que te extraño,
pero ya no te siento,
no te percibo en el espacio.
Me has dejado marcando el paso solo.
Cada vez tengo más ganas de llorar,
evitar lo que ha de suceder.
Pero es inevitable,
ya mi cariño hacia ti se ha tropezado sin levantarse.
Espero que algún día,
vuelva a esos tiempos de oro,
situaciones en la que tu mirada era cotidianeidad.
Y poder volver a querer sin miedo al futuro.
¿Sabes igual?
te extraño mucho más.
No tanto como ayer.
Ya mi sueño termino...