domingo, 17 de agosto de 2008

Un amargo pero hermoso adiós...

No lo pude creer,
tuve que sacarlo de conclusión.
tus ausencias, tu mirada.
Traté con fervor hacerme el imbécil.

Y créeme que fue lo más dificil,
estar muerto en vida,
descubrir que tus caricias se las llevo el viento,
que mi vida ahora se me hace mas agotadora.

Diganme cuanto tiempo me quede dormido,
porfavor, diganlo, como te deje ir.
Sigo sufriendo por dichas cosas.
Mentiría si dijese que me levanté de esta caida.

¿Cómo se supone que viviré sin ti?
le pido a alguien que me responda,
cómo sacar esta congoja de alma,
que ha quedado adherida con mucho dolor...

¿Dónde quedaron las palabras?,
¿Los sueños, las ilusiones?,
han caido desmoronadas,
mientras lloro y me lamento sin nada que hacer.

La felicidad te la llevastes detras tuyo,
Mi sonrisa, mis ganas de seguir,
me has despojado de lo que adoro,
quedé solo con este putrefacto amor, sin destinatario.

No escribo para culparte,
no escribo para derrochar odio.
Las penas me las llevo al hombro,
no deseo saber el precio que pago por amar.

Debo aceptar mi gran error:
construir un utopico mundo a tus espaldas,
soñando volver a viejos tiempos,
a vuestras queridas ilusiones quebrantajadas.

¿Cómo demostrar con palabras mi sentir?
saborear por un momento el cielo,
junto a tus hermosos ojos, a tus manos,
para luego sentir el amargo sabor a infierno.

Tal vez no di lo mejor de mí,
la frialdad detras mío fue el protagonista,
pero el amor es sincero,
o tal vez lo fué, nunca más.

Quiero terminar con lo poco de esperanza
que en mi destruida alma quedó,
Quiero arrancar lo que ha quedado en mi corazón,
necesito despertar y volver a mirar las estrellas y la luna.

Aporté la despreocupación,
la indiferencia, la timidez,
tu entregaste la falsa ilusión,
tu cobarde escape, dejándome sin más camino.

Que las malditas horas, que los malditos segundos,
terminen con este dolor,
Créeme que será lo último que sabrás de mi.
no me verás quererte, no me verás sufrir.

Esto es lo final, el olvido,
y no pienses que el rencor se apodera de mí.
Pero sentirás el dolor, y no me compadecerás,
porque cuando lo sientas, tu ya no estaras en mis pensamientos.

Espero que seas el sol,
en el cielo de otro...
pero dime,
¿Porqué no pudo ser el mío?...